Los hongos que recalan en nuestros pies son conocidos como pie de atleta, y constituyen un motivo de consulta muy frecuente en el médico.
“Se desarrollan entre los dedos, en la planta o los bordes del pie, alimentándose de la queratina -capa de células más externa de la piel y de las uñas (onicomicosis)-, y nos producen picazón, ardor, piel enrojecida y quebradiza, incluso mal olor”
Un 25% de la población, sobre todo en el mundo más desarrollado económicamente, padecerá hongos dermatofitos al menos una vez en la vida, ya que es muy fácil contagiarse al pisar descalzos o con chanclas abiertas superficies húmedas en determinadas zonas de baño, como puedan ser las piscinas públicas, los vestuarios o las duchas de los gimnasios, más aún en verano.
Hongos en los pies, más en deportistas
Estos microbios patógenos, limitándonos a las infecciones -dermatomicosis- , que afectan por igual a ambos sexos y se dan en todas las edades, pueden estar presentes en nuestra piel y no manifestarse con síntomas. Las personas arrastran su micosis en los pies durante años y que solo afloren al aumentar las condiciones locales de temperatura, humedad y oclusión.
“El pie de atleta se exhibe bajo tres formas clínicas: como una infección interdigital, seca, con picazón, maceración -piel blanquecina, arrugada y engrosada- y fisuras con cierto olor; como prurito o grietas por el borde del pie que se amolda al zapato, observándose ulceraciones y costras donde existe mayor fricción; y como vesículas, que no se pueden explotar por el paciente”.
El mejor diagnóstico y tratamiento contra este tipo de micosis se basa en el análisis microscópico de los hongos que prosperan en nuestras uñas o pies. “Hay que aislarlos e identificarlos en laboratorio mediante cultivo”.
En muchos casos los hongos se eliminarán con cremas antifúngicas, pero cuando no es posible suprimirlos fácilmente se emplean fármacos por vía oral: “Griseofulvina en los niños y niñas; terbinafina, imidazol, itraconazol, fluconazol, ciclopirox o tonaftato, casi siempre en combinación con el tratamiento local recetado (lociones y pomadas)”.
Es muy difícil conseguir la desaparición completa de los microbios por vía tópica; de hecho, un 65% de los pacientes recaerán en un plazo de dos años aproximadamente.
Consejos para prevenir el pie de atleta, hongos en los pies:
- Secar bien los pies después de lavarlos, especialmente entre los dedos, con delicadeza, paciencia y llegando a todos los recovecos.
- Cambiar los calcetines al menos una vez al día; el calzado, diariamente.
- Evitar al máximo posible las rozaduras con cualquier tipo de zapato.
- No meter los pies en agua caliente con frecuencia o durante mucho tiempo cuando lo hagamos: se maceran y, además, se facilita la penetración del hongo en la piel.
- No andar descalzo alrededor de la pileta de una piscina, en zonas de paso húmedas, en vestuarios, aseos y duchas públicas, sobre todo en gimnasios.
- Revisarse los pies con atención, sobre todo si eres diabético.
- Hidratarse los pies todos los días.
- Acudir a su dermatólogo para el diagnóstico, no automedicarse.
- Dosificarse bien la crema antimicótica (antihongos) recetada. Durante unos días suele ser suficiente.
- Los baños de pies con antisépticos, al final de la jornada, pueden ser una buena medida preventiva.
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